Apuntes brasileños I: Soñando despierta

Cuando yo empecé a estudiar portugués, allá a finales de 2011, lo hice meramente con un propósito “profesional”: si aprendía la lengua podría aspirar a un mejor trabajo, a oportunidades laborales mejor pagadas y a hacer mas atractivo mi currículum. Todo eso se fue por la basura cuando descubrí, meses después, que estaba profundamente enamorada del portugués, y mas específicamente, de Brasil.

Ya para ese momento, no me importaba si el portugués me servía para trabajar, para comer, para saltar suiza o para hacerme un pajarito de origami. Lo que yo sabía es que quería hablarlo lo mas perfectamente posible para cuando llegara el momento soñado: viajar a Brasil.

Y héme aqui, casi 6 años después, a punto de cumplir ese anhelo que había guardado durante tanto tiempo. ¿Qué pude cumplirlo antes? Talvez, aunque siempre había algo que me frenaba: que el precio de los tiquetes (siempre ha sido tremendamente caro viajar desde Costa Rica a Brasil); que el Mundial; que las Olimpiadas; que no tengo plata…excusas hasta para repartir.

Alrededor de mayo de este año, empece a planear mis vacaciones anuales y originalmente tenía pensados otros destinos. Un día, buscando opciones en Hopper me dio por colocar Rio de Janeiro. “Por pura vara, de repente sale algo” me dije. A los pocos días, me sale la notificación en el celular: “Vuelos a Brasil por $520”. ¿Qué, queeeeeee?Era una señal del cielo. No había visto los tiquetes tan baratos desde aquella vez en 2013, cuando bajaron a $420, y yo por incrédula, no los compré pensando que eran mentiras. Basta decir que me arrepentí amargamente y juré que no me volvía pasar. Aun así, la Marcela cautelosa que hay en mi espero varios días, según yo “Para ver si bajan mas los precios”, pero al notar que seguían parecidos me dije “Pues aunque tengan que vender mis riñones en el mercado negro, pero nos vamos para Brasil”. Sobra decir que cuando llegaron los tiquetes a mi correo, la sensación de dulzura fue indescriptible.

Me voy solo por 10 días. Quisiera irme mas  tiempo por supuesto. Brasil es un país tan grande que ni un mes alcanza para conocerlo medianamente. Pero bueno, es lo que hay por ahora, así que pienso sacarle el jugo a la experiencia lo mas que pueda. Primero nos vamos a Cuiabá, en el estado de Mato Grosso, que es la puerta de entrada a la siguiente maravilla:

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Siiiii! Es Pantanal, el humedal más grande de América del Sur y hogar de jaguares, osos hormigueros, capibaras, y demás bichillos lindos que espero ver en todo su esplendor.  Y luego, vamos a la “cidade maravilhosa”, con su música, su ajetreo y sus garotas de Ipanema.

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Aún no puedo creerlo. No sé que vaya a pasar en este viaje, si todo va a salir bien, si algo vaya a salir mal, lo que se es que tengo mucha emoción en mi corazón. Y creo que ahora sí voy a entender mejor lo que significa la palabra “saudade”.

Categorías:Viajes por el mundo

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5 respuestas

  1. Que buen viaje, en algun momento quisiera conocer Brazil.

  2. Murchas gracias por compartir esta bella experiencia. Generalmente hablan malo de Brazil porque no conocen de verdad. De veras, aún hay mucho para el amigo conocer en Brazil, nuestro país es muy grande. Yo estoy en la region sur, una región más fría e con bellas carreteras para salir en moto. Que te vaya bien. Um grande abraço de um brasileiro.

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