La soledad como maldición

María y Arantxa tenían algo en común: querían visitar Costa Rica, la tierra del “pura vida”, la naturaleza vibrante y la gente pacífica. Imagino que ambas vinieron con una llamita prendida en sus corazones y esperaban sentir todas esas emociones que siente uno cuando está en un lugar nuevo y hermoso. Acabaron teniendo otro punto…